Servicio en Panales Querétaro.

Hace un año exactamente me dijeron que tenía que venir a hacer mi servicio a un pueblo de Querétaro llamado Panales como médico de seis comunidades.

Cuando me entere le comente a mis papás y me dijeron que estaba muy bien ya que iba a poner en practica todos mis conocimientos, lo cual me dio demasiado miedo porque me sentía muy insegura de mis conocimientos, me puse a pensar en muchas cosas, como en que iba a pasar con mi relación de 5 años con mi novio, Paco también es estudiante de medicina pero él se quedó en el DF a hacer su servicio, ambos íbamos a estar muy lejos y muy ocupados, eso me frustró demasiado, tuve que hablar con él, ambos quedamos de seguir siendo novios y visitarnos cuando alguno de los dos tuviera días libres; eso fue por un lado, por el otro e daba miedo el hecho de que mi madre siempre ha vivido conmigo y me ha consentido mucho, me hacía de comer, me planchaba, me lavaba, me mantenía literal todo en orden, yo no sabía cocinar, ni literal me preocupaba por los pagos de agua, luz, teléfono e internet. Ese fue mi peor miedo, el no sobrevivir como persona, después el hecho de no saber tratar a mis nuevos pacientes, de equivocarme en las dosis y en los tratamientos, de que me llegaran casos muy feos en donde no supiera que hacer y detallitos de ese estilo.

Cuando me vine a panales y vi mi consultorio donde literalmente iba a vivir por un año, me dio un escalofrío impresionante, mi madre me trajo todo, refrigerador, un buen colchón, horno de microondas, televisión, y todo lo necesario para habitar aquí por un lado tengo mi recamara, mi cocina, mi comedor y mi baño y por el otro está el consultorio, la verdad es que es muy amplio, las cosas se fueron dando y una señora del pueblo se acomidió a venirme a hacer la limpieza, a plancharme y lavarme, yo sentí un alivio grandísimo, y gracias a dios mi mama me la pago durante toda mi estancia aquí, solamente tuve que aprender a cocinarme pero me fue sencillo ya que vi videos en internet día a día para prepárame las cosas que a mí me gustan.

Cuando empecé a dar mis consultas, vinieron muchísimas personas, todos querían conocer a la nueva doctora del pueblo, la gente aquí es muy noble, muy linda y muy sencilla, eso me facilito muchísimo las cosas por aquí, la verdad es que nunca me llego un caso extremo, todas mis consultas fueron muy generales y básicas, algunas veces si me trabe en algunas dosis o medicamentos, pero la verdad es que me fui muy bien aquí, aprendí demasiado y valore muchas cosas. Aún sigo con mi novio, fue una relación a distancia muy sacrificada, pero todo salió bien al final de cuentas.

Lo único feo que me paso durante este servicio fue que murió mi perrita, ella me hacía compañía todos los días hasta que se salió y la atropellaron, la enterré en el jardín que esta atrás de mi consultorio y en noviembre le hice una casita con láminas de acrílico que me trajo mi novio del DF para su ofrenda. En general fue un excelente año