Bajo la perspectiva de turista, ves la ciudad con otros ojos… así es la CDMX

Tengo una amiga de la infancia que se fue a vivir a Mexicali, ahora su hijo vive en una de las zonas más visitadas de la CDMX que es la Colonia Roma.

Cuando ella viene a visitar a su hijo, le gusta salir a comer a los diversos restaurantes de la Colonia Roma sencillamente porque puede disfrutar de un sabor único y una vista que te transporta a épocas remotas de la ciudad.

Solemos reunirnos cuando viene a la ciudad y nos encanta recorrer diversos sitios. Es grato cambiarse el chip por un momento cuando dejas de ser el citadino y te conviertes en un turista.

Bajo esta perspectiva, ves la ciudad con otros ojos.

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Recorrer la ciudad en el Turibus o visitar sus diversos museos o plazas te hace ver lo grande e importante que es la ciudad.

Y es grande desde su fundación.

Pensemos un momento que la Ciudad de México se fundó originalmente en una pequeña isla en medio de un lago, por lo que la ciudad creció como una red de canales e islas artificiales llamadas “chinampas”.

El Templo Mayor en sí fue construido en el corazón de este complejo. Cuando llegaron los españoles, construyeron la Catedral Metropolitana sobre el templo, y borraron durante siglos cualquier recuerdo de este imponente antiguo templo prehispánico.

A finales de los años 70 del siglo pasado, los trabajadores que tendían cables eléctricos desenterraron accidentalmente una serie de estructuras que los arqueólogos identificaron como el templo perdido hace mucho tiempo.

Afortunadamente hoy podemos visitar una gran sección expuesta que está bien conservada y en buen estado de reparación.

Es posible admirar partes del templo que estaban dedicadas a Huitzilopochtli, el dios de la guerra, o a Tlaloc, el dios de la lluvia así como altares y serpientes talladas en piedra.

Quizás algo que a los turistas les impone (al menos eso noté) fue el imponente “Tzompantli” que no es otra cosa que una pared cubierta de representaciones de calaveras.

Esto último se debe a que los aztecas veneraban a los muertos, una tradición que los mexicanos continuamos hasta nuestros días.

Si eres un capitalino ¿te has dado una vuelta y visitado el Templo Mayor? Si aún no lo has hecho… date el tiempo que lo vale.

Reitero que una de las mejores formas de recorrer la ciudad es el Turibus y cuando pasas frente al Monumento de la independencia, se siente un aire de grandeza.

Este es uno de los símbolos más reconocidos de la Ciudad de México y del país y es mejor conocido como el Ángel de la Independencia que se eleva majestuosamente en medio del Paseo de la Reforma.

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La primera piedra de este famoso monumento fue colocada por Porfirio Díaz el 2 de enero de 1902, y el arquitecto Antonio Rivas Mercado fue el encargado de supervisar el proyecto.

Como dato, Rivas Mercado también diseñó el Teatro Juárez en la ciudad de Guanajuato.

El Monumento a la Independencia, comúnmente conocido simplemente como el “Ángel”, fue diseñado para rendir homenaje a los héroes de la Independencia de México.

El proyecto original requería una base de piedra con un una columna corintia coronada con un ángel, que debía erigirse en el Zócalo durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna.

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Dicho proyecto no pudo llevarse a cabo, y a fines del siglo XIX el arquitecto Antonio Rivas Mercado regresó al pizarrón, inspirándose en varias columnas famosas de todo el mundo, por ejemplo, la columna de Trajano en Roma, la columna en el Lugar Vendôme en París y la Columna de Alejandro en San Petersburgo.

Todas estas columnas fueron erigidas para conmemorar el triunfo de un ideal en sus respectivos países y en México contamos ahora con el Ángel.

Como notarás, ser turista en tu propia ciudad por unos días es liberador también.

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