La idea de la publicidad no tiene que ser complicada. Algo simple será suficiente

He visto publicidad en exteriores que lamentablemente no tienen un impacto en mi psique en lo absoluto, comenzando por ejemplo por su tipografía.

Llegan a usar tantos tipos de letras junto a colores y muchas de ellas ilegibles que, ante una rápida mirada, sencillamente no alcanzo a leer de qué trata el anuncio.

Otras sin embargo, son realmente extraordinarias. Un ejemplo claro es la publicidad de la librería Gandhi… con solo un fondo de su típico color amarillo y con una frase con letra grande y legible color negro, transmiten muy claro su mensaje sobre la importancia de leer… y comprar un libro ¡claro está!

Sí, así de simple, sencillo, claro y contundente puede ser un mensaje publicitario.

Pero para alcanzar a enviar un mensaje claro y contundente es necesario contar con un buen plan.

Como en todo, es importante tener un plan y pasar tiempo trabajando en uno. Es imperativo. ¡La mayoría de tus competidores ni siquiera tendrán un plan!

En el libro “The Art of War” (El Arte de la Guerra) de Sun Tzu declaró que “… el general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo antes de que la batalla se dispute. El general que pierde una batalla hace pocos cálculos de antemano”.

Por lo tanto, muchos cálculos conducen a la victoria y pocos cálculos a la derrota: ¿cuánto tiempo le dedicas a calcular tu marketing?

Con una atención esmerada a este punto se puedo prever quién ganará o quién perderá…

Una técnica que puedes usar es “sacar cosas”. Si estas en una situación, saca lo que tienes. De esta manera visualizas todos los elementos involucrados y puedes “ver la caja en sí”.

De hecho, esta es una tarea muy simple y te invito a que tengas un marcador en tu oficina solo para ese propósito.

Ante una experiencia personal, recuerdo un momento en que recibí una llamada de una agencia de publicidad que necesitaba ayuda para cerrar un trato.

Estaban lanzando un contrato de publicidad para un gran centro comercial y, debido a que era significativo, las principales agencias habían llegado a la escena y estaban trabajando en algunos grandes lanzamientos.

Usando grandes hojas de papel, saqué a todos los jugadores: el cliente, las agencias competidoras y cuáles eran sus fortalezas y debilidades.

También saqué un diagrama de flujo del típico proceso de lanzamiento de la agencia publicitaria.

Pronto se hizo evidente que había debilidades que podríamos aprovechar. Una de estas en particular era algo que nadie más estaba haciendo o que probablemente haría dado el caso.

Gracias a esta técnica…¡Saltó de la página la evidencia que no se podía ver a simple vista!

Estaba tan seguro de que esta idea iba a funcionar que hice algo descabellado: que mis servicios los pagarían en dos partes, la mitad en ese momento y el resto solo si la agencia ganaba el contrato.

Lo genial de esta experiencia es que mis clientes ganaron el contrato y fui generosamente pagado por ello.

Recuerda, si deseas el mismo resultado que los demás, piense de la misma manera que ellos. Si deseas elevarte por encima, si deseas hacer algo diferente, debes pensar de manera diferente.

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Pares craneales

Hace dos días mi papa me regalo una computadora lenovo ideacentre me emocione mucho, cuando la abrí el diseño me  agrado bastante y la verdad es que ya necesitaba una computadora fija; para estrenarla abrí Word e hice un resumen de la exploración neurológica que aprendí desde hace medio año, pero como es algo muy importante y cotidiano en la practica medica decidí escribirlo

Los seres humanos tenemos doce pares de nervios craneales

El primero se llama olfatorio y se explora determinando si el paciente percibe olores de sustancias conocidas como café, jabón, chocolate etc., así que le pedimos al paciente que se siente, que ocluya una fosa nasal y cierre los ojos, así valoramos ambas fosas.

El segundo par craneal es el óptico, para explorarlo debemos utilizar nuestra lamparita de mano y ver los reflejos del paciente, si hace miosis y midriasis, es decir si cuando ponemos la luz en su ojo la pupila se dilata y si la quitamos se contrae, después valoramos su agudeza visual la cual consiste en poner una cartilla llamada cartilla de Snell con letras van de grandes a pequeñas, debemos taparle un ojo y que nos diga hasta que línea de letras alcanza a ver.

Los pares craneales 3, 4 y 6 se exploran juntos el tercero recibe el nombre de oculomotor, el cuarto de trigémino y el sexto de abducens, le pedimos al paciente que siga nuestro dedo con los ojos para ver la movilización correcta de los ojos, muestro dedo debe hacer una H para su correcta evaluación, al igual evaluamos el reflejo fotomotor y consensual que consiste en poner luz en un ojo y ver que el ojo contrario haga miosis y midriasis y viceversa.

El quinto para craneal es el trigémino, este nervio tiene tres ramas la V1que es la oftálmica, V2 que es la maxilar y V3 que es la mandibular, tiene una parte motora y una parte sensitiva,  para explorar la parte motora se le pide al paciente que mastique para ver si no hay alguna alteración en los músculos de la masticación que son los temporales (cabeza), los maseteros y la articulación temporomandibular, solicitarle que mueva la mandíbula de un lado a otro (lateralmente), por ultimo ponemos una mano en la frente y otra en la mandíbula y le pedimos que protruya la boca oponiéndole fuerza para valorar su reflejo meseterino, la parte sensitiva la valoramos pasando un algodón o el lápiz por la frente, mejillas y mandíbula para ver su sensibilidad.

El séptimo para craneal es el facial, igualmente tiene una parte motora y una sensitiva, la parte motora se valora pidiéndole al paciente que haga varios movimientos con su cara para descartar si algún musculo facial esta afectado, ejercicios como que eleve los parpados, cierre fuertemente los ojos, sonría, enseñe los dientes, infle los cachetes etc.; para la parte sensorial se le pide al paciente que cierre los ojos, tape su nariz y aplicamos algunas sustancias en su lengua sin que las trague debe decir que sabor tiene, si es dulce, acido, salado o umami.

El octavo par es el vestibulococlear que es el de la audición y el equilibrio, esta prueba la realizamos utilizando un diapasón y hacemos ejercicios para ver su coordinación y equilibrio.

El noveno par es el glosofaríngeo lo evaluamos pidiéndole que diga “aaah” y observamos su velo del paladar y la úvula.

El decimo es el vago, lo evaluamos pidiéndole al paciente que abra la boca metemos un abatelenguas y le provocamos el vomito, así valoramos el reflejo nauseoso

El onceavo es el hipogloso lo evaluamos pidiendo que eleve los hombros y gire la cabeza lateralmente

El doceavo es el accesorio pedimos que haga movimientos con su lengua y pronuncie letras como la r, t y l, por ultimo evaluamos la fuerza de la lengua oponiendo resistencia en sus cachetes y que el paciente empuje con la lengua.

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El manjar de los mexicanos, el infierno de los extranjeros

¿Con salsa? ¿Picante, joven? ¿Rajas o chipotle? ¿De la que pica o de la que no pica? Estas son algunas de las preguntas que nos haces los encargados de servirnos las comidas callejeras más sabrosas de nuestro país. Muy pocos son los que pueden sobrevivir sin comer algo que nos enchile, está en nuestro genes. Pero lo que es un manjar para nosotros, para los extranjeros que nos visitan puede ser un verdadero infierno.

Hace unas semanas vino de Noruega una amiga y trajo a su novio, un vikingo al cien por ciento. Ella me contaba que en aquel país no acostumbran comer demasiado chile, por lo que le recomendó a su pareja tener cuidado con lo que consumía, pues tanto dulces como alimentos aztecas en su mayoría contienen picante. Pero al hombre poco le importó y venía decidido a comprobar que la comida mexicana es de las más exóticas y picantes. Yo no le iba a negar tal derecho y lo llevé desde restaurantes conocidos hasta los tacos de la esquina. Después de comer tacos de guisado como bienvenida para mi amiga, los cuales contratamos en un local que brinda taquizas para fiestas, decidimos ir a uno de los locales donde vendían los famosos taquitos mexicanos de pastor, suadero, longaniza, campechanos, tripa, etc., el novio de mi amiga decidió entrarle con todo. Pedía órdenes de cinco tacos con salsa, le advertí que esta salsa en especial era para bajar la borrachera, pues estaba muy picosa, pero dijo que él podía soportarla, aunque claro que fue una mentira. Por cada orden se tomaba casi un Boing completo, pues decía que el refrescó le provocaba más picor. Después de 15 tacos se quedó sin lengua, le ardía hasta lo más profundo de su ser y cuatro botellas de Boing vacías eran los restos de un intento por contrarrestar la salsa brava.

Al llegar a mi casa, donde se iban a quedar un par de días de sus vacaciones y el resto se irían a casa de mis padres, los tacos hicieron efecto y le comenzó a doler el estómago, por lo que tuvo que correr a máxima velocidad al baño, el cual se convirtió en su mejor amigo. No salió de ahí en horas, y cuando lo hizo, tuvo que regresar a los pocos minutos. Sobre advertencia no hubo engaño. En su afán por comer uno de los alimentos más deliciosos que hay en nuestro país, se enfrentó al infierno que éstos pueden significar si no estás habituado a ellos, y menos a la salsa, que suele estar condimentada en demasía.

Tardó poco más de día y medio para recuperarse, gracias a los medicamentos que tenemos en casa y que son muy recurrentes en las familias mexicanas para cuando algún miembro se enferma del estómago, ya sea de vómito, diarrea o algo por el estilo. Después del calvario, el novio vikingo de mi hermana dejó su hombría de lado y decidió ya no comer más picante en lo que restara de las vacaciones, pues no deseaba volver a enfermarse. Así que quedó demostrado que para lo que nosotros es una delicia, para los que vienen de lejos podría significar una visita a alguno de los círculos del infierno de Dante.

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