No quiero ser viejito

Aunque muchos crean que quienes dicen que no desean envejecer lo hacen porque es una etapa de la vida en la que estás más cerca de la muerte, la verdad es que yo no quiero llegar a la tercera edad por los tratos que reciben en la calle, los hospitales, los asilos y hasta en sus propias casas. Es indignante que a la gente mayor la traten como si fuera un estorbo, como si ya no sirviera, cuando se les olvida que fueron ellos quienes nos inculcaron valores, fueron parte importante de la economía de este país y fueron el pilar de la familia que ahora tienes.

Un ejemplo que me dejó boquiabierto fue en la fiesta de una amiga de mi novia, la cual realizó en casa de su abuela. La señora no podía dormir debido al ruido que estábamos haciendo con la música y las risas, la verdad es que yo creí que le había prestado la casa porque iba a estar sola, jamás imaginé que ahí estaría la dueña. Pues la abuelita de esta chica decidió ir a un cuarto donde tiene máquinas de coser y ponerse a realizar algo de costura, pero eligió una viejita que hacía mucho ruido, no más que el de nuestra música, pero eso le molestó a la amiga de mi novia, quien fue a regañarla y la obligó a regresar a su cuarto. Verlo fue una experiencia desagradable, por lo que decidí irme del lugar pese a la negativa de mi pareja, quien decidió quedarse. La dejé ahí y antes de salir fui a disculparme con la señora y me marché.

Si en su propia casa trataron así a esa abuelita, cómo la tratará cuando la visita, dudo siquiera que desee visitarla, pero los abuelos siempre quieren estar cerca de los nietos. En la calle me ha tocado ver casos mucho peores, de señoras ya mayores que deben viajar en el transporte público y que no le ceden el lugar en el metro o el camión, he escuchado cuando algún joven que se cree gracioso y quiere hacer reír a sus amigos le grita que nos está robando aire, entre muchas otras cosas más.

Incluso en los lugares donde se supone trabajan para cuidar de los ancianos, ¡los tratan mal! Las enfermeras o los cuidadores que no están hechos para ese trabajo y se desesperan con facilidad les gritan, los jalonean e incluso han salido a la luz noticias de abusos físicos graves, como golpes y hasta violaciones. Si bien los viejitos se vuelven como niños, hay que aprender a entenderlos, como lo hacemos con los pequeños, no porque ya hayan vivido debemos creer que es suficiente y debería dejar este mundo. ¡No! Ellos merecen respeto y toda nuestra admiración.

Quizá las personas que actúan de mala manera con las personas de la tercera edad lo hacen porque vivieron experiencias no tan buenas con sus abuelos o nunca tuvieron alguno, pero eso no es pretexto para maltratar a personas que ya no pueden defenderse, que incluso son alejados por sus propias familias y en lugar de encontrar amor, lo único con lo que se topan es con más desprecio.

El poder de las Mujeres

Uno de los conflictos más grandes que tienen muchos hombres comienza al querer obtener el amor de una mujer ya que la mujer históricamente tiene un poder supremo sobre el hombre y lo puede manejar a su antojo si es que sabe usar sus artes de manera conjunta. Cuando esto sucede, solo los hombres fuera de serie pueden escapar de la telaraña de una seducción orquestada.

Esto es un relato tan viejo como los trabajos de literatura griega, donde la famosa guerra de Troya se desata por la pasión desenfrenada que causo la hermosa Helena sobre el joven príncipe Paris.

Los griegos y los romanaos tenían también leyendas de mujeres viviendo en el fondo del mar que cautivaban a los marineros con sus cantos solo para arrastrarlos hasta las profundidades y alimentarse de su sangre. En Escandinavia se creía en la existencia de ninfas quienes vivían en las profundidades de los bosques, quienes seducían a los hombres y les dejaban estériles.

En Europa del este, particularmente en la región de los montes Cárpatos, se hablaba de la mujer del pantano que atraía con suaves campos a los cazadores para alimentarse de su alma y de sus deseos dejándoles como muertos en vida por lo que nadie les reconocía al regresar a sus casas. Muchos de ellos jamás volvían a hablar.

Todas estas leyendas giran alrededor de los poderes que tiene la mujer sobre el hombre arrebatándole siempre lo más sagrado. Sin embargo, también siempre se ha dicho que dé tras  de un hombre hay una gran mujer, lo que significa que las mujeres tienen un poder especial para inspirar a los hombres, algo que no es de extrañarse tomando en cuenta el hecho que la mujer tiene en ella el secreto de la vida por lo que es dueña también de mucha de la motivación de un hombre.

Al saber este tremendo magnético misticismo que tiene la mujer en su ser, es fácil el entender por qué un hombre energético; fuerte e inteligente se puede convertir en algo tan inofensivo como un trafitambos en un armario cuando la mujer que desea no se rinde a sus pies.

La mujer no tiene que ser sumamente atractiva  para cautivar a un hombre  sino que puede ser moderadamente atractiva y hacer de un hombre un esclavo. Esto es particularmente efectivo si la mujer sabe usar su voz y sus ojos con los cuales puede transmitir mensajes ocultos aunque sus palabras digan algo diferente.

No obstante, sucede muy seguido que entre más grande sea un poder, más grande es la debilidad que hay detrás. En el caso de la mujer, su debilidad más grande son otras mujeres y ella misma ya que la mujer es la más feroz competidora.

Por esta razón, es que  algunos hombres que no son atractivos ni adinerados pueden controlar a mujeres hermosas ya que ellos saben cómo jugar con su ego y hacerles temer de sus propios poderes como cuando Medusa ve a un espejo.

Enamorarte por Facebook es muy fácil

En los tiempos modernos ha crecido la tendencias de parejas que se conocen a través de redes sociales y comienzan una relación a distancia, hablan o se escriben todo el tiempo y creen que conocieron al amor de sus vidas, incluso se llegan a decir un te amo. ¿Esto es posible? La realidad es que sí; sin embargo, no será real hasta que ambas partes decidan encontrarse y conocerse, ahí sabrán si son verdaderos los sentimientos que se han dicho por el tiempo que lleven conviviendo. Es una jugada que les puede dar la mayor de las felicidades o que podría destruir su castillo de ensueño.

Es muy fácil enamorarse a través de las redes sociales porque la distancia y la falta de convivencia física lo hace todo más fácil. Comencemos porque todos, sin excepción, somos diferentes hablando cara a cara que cuando lo hacemos a través del teléfono celular, pues el estar cubiertos de la otra persona por una pantalla nos da la confianza y el valor de decir cosas que quizá estando frente a frente no nos atreveríamos. Quizá tu personalidad sea la misma, pero siempre habrá algo que podemos decir a través de WhatsApp, mensaje o Facebook y no en persona.

Déjame contarte una historia que muy pocos conocen. Hace un par de años me encontraba en una situación en la que me sentía solo debido a los constantes rechazos por parte de las mujeres que me gustaban y por las rupturas que había tenido, por lo que una compañera de la universidad me presentó una amiga, pero no lo hizo en una fiesta, sino que me pasó su cuenta de Facebook. Me dijo que teníamos muchas cosas en común, así que la agregué y le envié un saludo en cuanto aceptó mi solicitud de amistad. Desde ese momento hablábamos día y noche hasta quedarnos dormidos, incluso llegaba a una de las oficinas virtuales de una empresa en la que era becario y de ahí le seguía mandando mensajes, nos llevábamos increíblemente bien. Veía sus fotos y algo no terminaba de gustarme, no tenía algo que me atrajera, pero su personalidad me había cautivado.

Generalmente este tipo de relaciones se da cuando las personas viven en lugares diferentes, pero en nuestro caso ambos éramos de la Ciudad de México. Así que después de tres semanas la invité a salir, pero por cuestiones de ella y algunas mías, la cita se pospuso y se pospuso, al grado de que algo pasó y ella empezó a poner pretextos para no conocernos en persona, y cada que mencionaba el tema ella se molestaba, de lo contrario actuaba de lo más normal y amorosa. Yo sentía que la amaba, pero era necesario conocerla para saber la verdad, y lo sabía. Pero eso nunca pasó.

Como si hubiéramos sido novios de verdad yo me sentí traicionado, como si hubieran jugado conmigo y me hicieran perder el tiempo, pero yo decidí estar ahí, soportar cada uno de los pretextos que me daba para no vernos cara a cara. Al final todo terminó de la peor de las formas, yo la borré de todas las redes sociales donde la tenía, su teléfono y le dije que no quería saber nada de ella. Supongo que fue lo correcto, más no la forma en que lo hice, pero de seguir ahí no hubiéramos llegado más allá de una relación por internet.

Tantos tipos de madera y tan poco piso

Hace unas semanas fuimos a una tienda especializada en pisos, mi mamá tenía en la mente cambiar las losetas por madera, así que fuimos con los que saben para tomar la mejor decisión y descubrí que hay tantos tipos de madera para pisos tan bellos que no hay tanto piso para elegir dos o tres modelos. Pero la persona que nos atendió nos dio una gran explicación sobre cada una de las maderas y dónde lucen mejor.

Primero nos mencionó el fresno, que es un material muy clarito y brillante, por lo que en las habitaciones principales luciría espectacular, también en aquellas que son muy oscuras y necesitan brillar más, lucirse.  Imagina que en tu comedor no hay mucha luz natural, entonces al poner el fresno, que es muy clarito, le dará mayor presencia aun cuando las luces no estén encendidas.

Este material también te permite contrastar los colores de tus muebles, ya que pueden ser también en tonos claros u oscuros, cualquiera de los dos quedará a la perfección. Incluso puedes elegir ambas opciones y crearás una gran atmósfera.

Si lo que quieres es un poco más de elegancia nos recomendaron el roble, que es un material para ambientes cálidos y que de paso darán naturalidad al lugar. El consejo que añadió fue que los muebles también fueran de este tipo de material para que el conjunto resalte y el espacio luzca a lo grande. Éste no pasará desapercibido para quien se encuentre en tu sala por ejemplo, que al tener roble en el suelo y con dos o tres sofás de madera harán la combinación perfecta, más si añades algunas plantas en macetas o en las mesas, sea de centro o las que tengas a los costados,

Si quieres un tono más oscuro, es hora de hablarte del nogal, el cual tiene tonos rojizos y café oscuro. Sin embargo también se puede adquirir en tonalidades más claras, pero que aun así son más fuertes que el fresno, que es de los más brillantes.

Ahora que si tu espacio es rústico puedes utilizar el pino. Este se ve maravilloso en espacios antiguos, como las casas viejas de la zona del centro de la Ciudad de México o la Condesa, donde los hogares guardan esa calidez de nuestros antepasados. Esta es una gran idea también si lo que quieres es restaurar los pisos viejos de estas casas. El toque de antigüedad que le da es simplemente un valor que muy pocas maderas logran.

Por último el haya, que es un material que se ha estado volviendo muy famoso porque queda a la perfección con las casas modernas, por lo que tener pisos de madera no le quitará esa modernidad que tiene tanto por fuera como por dentro.

Lo que te queda es ir a ver los modelos que existen, pues también pueden cambiar en la forma de las figuras que se llegan a ver por sobre las maderas, ya que algunas tienen rayas verticales, otras horizontales, espirales, entre algunos otros. Anímate a probar la madera y dime qué tal fue tu experiencia.

Escribiendo desde las sombras

El sueño de ser escritor nació desde que me encontraba en la preparatoria, cuando redactaba textos para el periódico escolar. Muchos de ellos los destacaban profesores y el director, motivándome a formar del mundo de las letras, un mundo desconocido para mí pero que me ilusionaba. Así que ingresé a la facultad de filosofía y letras en contra de la voluntad de la mayoría de mi familia, hablando de tíos, tías, primos y abuelos. Sólo mis padres me apoyaban, no porque les gustara la idea, sino porque no querían ser ellos quienes pusieran fin a mi anhelo de ser escritor.

“Te vas a morir de hambre”, “Ya nadie lee” o “Mejor estudia medicina, ahí ganarás mucho dinero y salvarás vidas” eran algunas de las frases que recibía en cada una de las reuniones. Si bien no quebrantaban mi ilusión, eran piedras que aterrizaban en mi alma y mi corazón y los debilitaban. Haciéndome dudar en cada paso que daba rumbo a una vida llena de historias, personajes y ambientes. Pero las frases comenzaron a retumbar cuando al terminar la carrera comencé a trabajar como editor de textos, empleo en el que estuve por casi tres años y no había podido publicar nada. Me mudé a un cuarto barato, donde sólo estaba la sala y la cocina, un baño y un cuarto que parecía armario, donde sólo cabía mi cama. Era para lo que me alcanzaba. Fue en ese momento cuando las frases de mis familiares comenzaron a retumbar en mi mente, que les daba la razón. Resignado y con el alma ahogada en lágrimas que no habían logrado salir a través de mis ojos.

Tenía tantas historias incompletas arrumbadas en cuadernos, hojas regadas por el suelo, hasta que un día tomé la máquina de escribir que me regaló mi abuelo, una de las pocas personas junto a mis padres que en verdad me apoyaron. Saqué un bonche de páginas, tomé un cajón que servía de mesa y una de las sillas plegables que funcionaban como sala y comencé a verter mi odio y rencor con la vida en cada tecleada. Regresaba el cursor con odio y las lágrimas por fin salieron. Hundido en las sombras y ganando lo mínimo para sobrevivir, así vio la luz mi primer publicación. Después de año y medio de escribir, un par de editoriales me ofrecieron publicarla. Pero la primera que confió en mí fue la que se lo llevó. No fue un best seller pero me dio a conocer en el mundo. Sobre todo me permitió recobrar la confianza y seguí escribiendo desde las sombras, pues mi segundo libro, una novela romántica mucho más rosa fue un rotundo fracaso, todos esperaban ver más de la oscuridad. Así que seguí rentando el cuarto donde había escrito mi primer novela, además de uno nuevo y más amplio en una mejor zona, para poder hundirme en las sombras. Era uno cuando estaba dentro de ese cuarto y otro al abandonarlo.

Si las editoriales querían trabajar conmigo debían aceptar que trabajaba a máquina de escribir, la de mi abuelo. Sentía como si su alma estuviera presente en ella y guiara mis dedos para escribir con tanta oscuridad que llenara de luz el alma de los lectores.